Review

Crazy Heart

Crazy Heart

Director
Scott Cooper
Year
2009
Rating
3.5 stars
Reviewed by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Sunday, April 25, 2010

El personaje principal, un cantante de country que fue grande alguna vez, es deliciosamente decadente. Va de pueblo en pueblo en su camioneta vieja y gana casi nada por presentaciones en cada vez peores foros, que nada se comparan con los estadios en que alguna vez tuvo gloria. La industria de la música country es traicionera: en ninguna hay más dinero o más ventas de discos, pero la rotación de sus estrellas convierte a un astro en un recuerdo de un día para otro, y en un olvido un día después.

Jeff Bridges ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera en el papel de Bad Blake, el cantante en cuestión, que ha sucumbido al alcohol, al cigarro y a la negligencia de su bienestar, como si su existencia no pudiera mejorar, a pesar de todo lo que claramente está tan mal. Una víctima, ha culpado de sus males a su representante, a sus fanáticos y a su aprendiz, que ahora es una estrella. En el fondo sabe que todo es culpa suya, o que podría estar mejor si lo deseara. Por el momento, nada lo hace sentir que merece la pena cambiar.

Ni siquiera lo hace el amor, cuando le llega. Tras cinco matrimonios que obviamente han mermado su economía y su amor propio, Bad se oculta tras su absurdo nombre artístico y su mínima celebridad para acostarse con quien se deje tras sus presentaciones en los lugares más oscuros y recónditos de los estados sureños de Estados Unidos. Es apenas cuando una mujer joven y entusiasta, que de otro modo no se le hubiera acercado, le pide una entrevista para arrancar una carrera en periodismo, cuando Bad ubica el deplorable estado en que se encuentra. Él y Jean (Maggie Gyllenhaal) inician una relación casual que pronto se convierte en central en sus vidas. Pero aunque todo pareciera positivo en esta unión, la realidad es otra: ella ha vuelto a encontrar una pareja que no le dejará nada bueno, y él ha hallado una nueva oportunidad para demostrarse que es un bueno para nada, aunque todo el mundo le asegure lo contrario.

Aunque el personaje de Bad va para abajo casi durante toda la trama, es muy agradable pasar el tiempo con él. Este hombre se ha enamorado tanto de su papel de estrella apagada por el alcohol y el olvido, que ya se atreve a manejar su imagen con sentido del humor negro, o “gallows humor”, como se le dice en inglés a su caso específico, donde se bromea al respecto del irremediable final de uno mismo. Siendo así, más que sentir rabia o incomodidad por su propensión constante a dar más tragos a su whisky, uno se ajusta a lo que ofrece el personaje pese a todo, y a lo talentoso que es en realidad, lo que hace la experiencia extrañamente entrañable. Cabe decir que el mérito es tanto del guionista Scott Cooper, quien se basó en la novela de Thomas Cobb, como del inigualable Jeff Bridges, cuya transformación es total, desde el acento hasta la apariencia, la mirada apagada, el porte desairado y la sonrisa triste y acostumbrada.

Aunque la fórmula es más o menos típica (mi primo Morris la compara con la de The Wrestler (2008)), creo que la ejecución es refrescante. No hay tantos tropezones que cansen, de hecho hay una gran ausencia de ellos, y luego un gran impacto, un tremendo descuido de Bad, que lo cambia todo (y provoca un infarto a cada espectador). El personaje de Jean corre el peligro de ser demeritado, pero es tan complejo como el de Bad, o incluso más, pues bajo su coraza equilibrada existe un caos y un instinto autodestructivo, y su catarsis vale tanto como la del protagonista, lo que en mi experiencia, hace que la película valga el doble. La actuación de Gyllenhaal es impecable.

El final taimado es enteramente satisfactorio. Como elementos extra, que son bienvenidos, disfruté mucho las actuaciones de Colin Farell —efectiva pese a ser tan atípica e inesperada— y de Robert Duvall, según yo un homenaje a la parecida y extraordinaria Tender Mercies (1983). Las canciones que Bad interpreta son buenísimas. La más importante y directamente relacionada a la historia, “The Weary Kind”, de Ryan Bingham y T-Bone Burnett, es una joya. La película también lo es, aunque brille poco, aunque sea ésta quizá su principal cualidad.

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Comments

Get your permanent avatar at Gravatar.com RR wrote at 4/28/2010 2:05:11 PM:

Well, it's good to see you're finally catching up with the Oscar nominees! Would love to know what you have said about An Education, The Hurt Locker, and Up in the Air. However, I must beg to you for an English review of Precious (I see it is coming!), would it be possible?
I simply think that it should’ve won the Oscar for best picture, so I expect no less than four stars from you ok?!! ;-)
Regards
R

Get your permanent avatar at Gravatar.com Groucho wrote at 5/4/2010 9:34:24 PM:

Thanks Rog!!! I'll publish it in Spanish right now, but I promise I'll translate it in the next few days, OK? I did with one you asked me for, Avatar, but you never commented on that one. Did you hate my review? Let me know. You should have =D

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Review

An Education

An Education

Director
Lone Scherfig
Year
2009
Rating
3 stars
Reviewed by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Wednesday, April 21, 2010

Jenny (Carey Mulligan) es una mujer que ha sido programada para la excelencia académica. Su sueño implantado por su padre es ir a Oxford y convertirse en una de sus mejores estudiantes. Sus padres, Jack (Alfred Molina) y Marjorie (Cara Seymour), la cuidan como a una niña, pero es quizá ese mismo régimen el que de pronto la hace estallar de una manera disfrazada. Lo interesante de esta historia, basada en las memorias de Lynn Barber, es que la rebeldía se presenta de formas muy adversas, a veces con apariencia de lo supuestamente más correcto y adecuado, muchas veces gracias a una fuerte dosis de negación.

El suceso que cambia la vida de Jenny es su encuentro casual con David (Peter Sarsgaard), un hombre de negocios y de mundo, culto y amante de la música. Jenny se siente halagada por el interés que él le demuestra, y pronto comienzan una relación, en principio muy a pesar del padre de ella. Sin embargo, David, que no ha vivido tantos más años que Jenny en balde, pronto conquista a sus padres también, los deleita con sus conocimientos y su conversación, y los engaña repetidamente con el fin de conseguir permisos para llevar a Jenny a cenas, conciertos, e incluso a París. En principio, todo parece muy inocente, pero esa serie de engaños provocan irremediablemente una oscura sospecha. Desde un principio, y cada vez más, Jenny debe decidir entre su ética y su apasionamiento.

El proceso da buen espacio a Carey Mulligan para demostrar que su carrera tiene futuro, y lo hace de maravilla. Sarsgaard, en cambio, está tan dormido como en la mayoría de sus películas. Las escenas que comparten son en parte emocionantes y en parte aterradoras, pero ninguna de las dos cosas en extremo. En general, su interacción se disfruta.

El tema burdo del guión de Nick Hornby es la elección entre una vida “correcta”, según paradigmas sociales y familiares, y una vida glamorosa pero “incorrecta” desde el mismo punto de vista. Las razones para irse por el segundo camino son los cuestionamientos de lo bien fundamentado que está el primero. El tema profundo tiene que ver con represión, falta de opciones y de libertad de elección, y sobre todo negación. Existe negación en todos los niveles y su ilustración hace que la actuación de Alfred Molina sea la mejor de la película. Es un placer y a la vez un horror verlo transformarse ante la percepción conveniente o inconveniente de cada suceso según sus muy arraigadas creencias.

Los padres suponen que su hija ha comprendido sus razones para educarla como lo han hecho, y se complacen de observar sus excelentes resultados académicos y de conducta. Cuando el camino de ella se bifurca, toman la oportunidad de creer lo primero que les dé una alternativa de la realidad que pudiera resultarles cruda. Tras tanto tiempo de cuidar a su hija de riesgos y peligros para su porvenir, de pronto la sueltan ante uno muy grande al ser incapaces de manejar la situación, porque en realidad no han tenido la comunicación suficiente con su hija para ser autoridades válidas o conocerla lo suficiente para confiar sin reservas.

El final me desconcierta, pero esto está basado en una historia verídica, así que poco se le puede cuestionar. Sin entrar en detalles que arruinen la trama para quien no la conoce, diré que la resolución de la problemática tiene un origen incidental. Sólo una situación extrema consigue que las cosas se reacomoden de forma satisfacotria. En ese sentido, no entiendo la moraleja, o si incluso hay alguna. Es por eso que tomo el origen como el aprendizaje que debiera perpetuarse de esta experiencia. No debe ser tan difícil dar a los hijos todo lo mejor sin quitarles opciones y libertad. Debe ser factible confiar ciegamente en sus decisiones si se les ha dado siempre apertura mental, intelectual y emocional para que su perspectiva sea más amplia. Si se van por mal camino, debe podérseles preguntar y esperar una respuesta honesta, sin temores. An Education no es una gran película, pero su tema es el que más me importa en el mundo. Cuidar a los hijos es mucho más que cuidarlos. Es abrir los ojos.

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The Hurt Locker

The Hurt Locker

Director
Kathryn Bigelow
Year
2009
Rating
3.5 stars
Reviewed by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Friday, April 09, 2010

En mis nobles intentos por convertirme en autor publicado, tuve cita en una ocasión con un señor que trabajaba para una editorial, quien recibió mi novela y me prometió leerla y regresarme la llamada. No he sabido de él, y estoy reescribiendo mi novela, pero el punto de esta historia no es exaltar mis intentos por ser bohemio, sino narrar que durante nuestro encuentro, ese buen hombre me preguntó si estaría dispuesto a ser “escritor a sueldo”. Significaba que si encontraban talento en mi escribir, podrían considerar contratarme para escribir novelas sobre temas específicos que ellos me dieran, de acuerdo a sus estudios de mercado. Le dije que claro que sí y le sorprendió mucho mi respuesta, que porque la mayoría de escritores se indignan de que les pidan que sacrifiquen su creatividad para un fin comercial. No pude creer esto y le respondí que de eso pido mi limosna, de tener más temas, y que así me pidieran una historia de vampiros o de dinosaurios, o de viajeros en el espacio, yo daría a mis personajes pasiones, devociones y tragedias igual que si estuvieran en el castillo de Macbeth o en la ciudad de Casablanca, o en la nave espacial de HAL, porque da lo mismo, la humanidad no traiciona su naturaleza, esté donde esté. Concluí que esos indignados escritores tenían un muy pobre enfoque comercial. Entonces recordé que en vez de dedicarme a escribir desde un principio, me aboqué a servir al capitalismo, y heme aquí, escritor frustrado, diez años después.

Cuando entré a ver The Hurt Locker, no sabía de qué trataba, quién salía, nada de nada, como siempre procuro, excepto que había que verla porque iba con todo para los premios, y cuál fuera mi sorpresa al ver soldados en la primera escena. Respiré hondo y me dije, “Muchas películas de guerra te han gustado”, aunque ese “muchas” pueda cuestionarse, y antes de la mitad de mi ejercicio de auto-convencimiento me encontré distraído por una tensión casi insoportable: los soldados en pantalla reían al lidiar con una bomba en las calles de Irak, hasta que de pronto el carrito a control remoto con que transportaban material para su desactivación, perdió una rueda. Es entonces que uno de ellos (interpretado por Guy Pierce) debe acudir en persona, vestido con traje protector como de astronauta, a desactivar el explosivo. La música (de Marco Beltrami y Buck Sanders), las tomas (filmadas por Barry Ackroyd) y la edición (Chris Innis y Bob Murawski) hacen que nuestro corazón casi reviente. Y no está pasando nada.

Combino lo planteado en los párrafos anteriores para llegar a la conclusión de que mi filosofía al respecto del arte de escribir era válida. Ni bien me había hecho a la idea de que una “película de guerra” podía no ser tan difícil de disfrutar si era buena, cuando ya lo era para mis ojos, porque no me importaba más la locación, sino el predicamento de los personajes. Desde entonces, no era lo que se veía, sino lo que se vivía dentro de cada uno de ellos, lo que me intrigaba.

El que más tarde resultara protagonista, hombre frío y a veces eufórico, el Sargento William James (Jeremy Renner, cuya desconexión psíquica y emocional resulta absolutamente creíble), tiene tal ansiedad y al mismo tiempo tanta emoción al hacer lo que hace —desarmar explosivos en Bagdad— que es imposible quitarle los ojos de encima.

Al encontrarse con obstáculos tan inesperados como un iraquí indispuesto a mover su automóvil en medio del campo minado, un hombre filmando con una videocámara desde una torre, o su propia adicción al peligro insensato, James nos lleva escena tras escena con el corazón a punto de estallar, y aunque lo que se ve es infernal y a veces insoportable, el hecho de que haya gente que lo viva día a día y en ocasiones hasta lo disfrute, y más diría, no pueda vivir sin ello, es apasionante.

El éxito de esta excelentemente realizada película, creo yo, es que ni glorifica ni sentencia, sólo retrata la locura involucrada en situaciones tan extenuantes para el ser humano, que lleva, como todo lo hecho en extremo, a una adicción. Con ese mensaje abre la película y con uno similar cierra. Lo que hay entre una cosa y otra es pura emoción estresante. Gran logro del guionista Mark Boal, la directora Kathryn Bigelow y todo su equipo.

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Lilo & Stitch

Lilo & Stitch

Director
Dean DeBlois
Chris Sanders
Year
2002
Rating
3 stars
Reviewed by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Friday, April 09, 2010

Lilo & Stitch es uno de los filmes animados de Disney que pese a no ser considerado clásico, ha generado un gran seguimiento (¿de culto, sería correcto decir?). No se nombra entre los clásicos ni fue jamás considerado como tal ni nadie creyó que tendría alguna inmortalidad, pero se mantiene constantemente en el recuerdo y persiste en los medios. Quizá el futuro le depare cosas más grandes, pues mantiene un paso firme (si bien no agigantado) hacia la posteridad.

Yo no la vi hasta hace pocos meses, cuando mi novia me regaló un Stitch de peluche y lo tomé, entre otras cosas, como una señal de que la película lucharía hasta ser vista. La experiencia fue buena. En efecto, no es un clásico, pero vale la pena y entretiene.

La historia narra la vida de un extraterrestre producto de experimentos genéticos en su planeta, que es considerado un peligro potencial y desterrado. El “monstruo” escapa y va a dar a la Tierra —a Hawai, para ser más específicos—, donde una serie de desventuras y confusiones lo llevan a ser confundido con un perro y adoptado por una pequeña niña, Lilo. La historia de la niña es la que cuenta aquí: sus padres murieron en un accidente, su hermana de 19 años no puede hacerse cargo de ella, su estabilidad familiar y económica peligra, y el presunto perro, a quien nombra Stitch, llega como un trago de agua fresca, pese a haber sido considerado letal en su lugar de origen.

La naturaleza de Stitch es destructiva, pero el encuentro con las emociones de Lilo lo llevan a enternecerse y a sentir responsabilidad al respecto. Pese a ello, la historia casi no incurre en momentos emocionales o emotivos, excepto en un par de ocasiones obligatorias. En general, todo es tratado con diversión y ligereza, con muchos momentos de comedia y otros tantos de acción, y elementos inesperados que refrescan constantemente. Un ejemplo es el trabajador social que supervisa el caso de Lilo. Vocalizado por Ving Rhames, es un hombre negro y grande, calvo, de traje y lentes oscuros, con toda la pinta de agente secreto. Parece chiste y lo es, pero tiene su razón de ser, que se revela hasta el final y resulta un chascarro gratuito y bienvenido.

Otros personajes que aportan mucho son el creador de Stitch y un agente extraterrestre, encargados de recobrar a la criatura. Pese a que aquél era considerado un científico loco peligroso en su planeta, aquí se transforma de manera creíble y sorprendente. Creo que ése es el núcleo de esta historia: la transformación. Es como cuando Lilo intenta poner un buen ejemplo a Stitch para que enfoque sus energías en cosas buenas, y lo viste como Elvis Presley, a quien admira. El resultado es hilarante y conmovedor. Asimismo, el vínculo entre las hermanas se mantiene como una constante, lo que habla de que el amor no aumenta ni disminuye, sólo existe y lo abarca todo.

La música es disfrutable y la animación sencilla y agradable a la vista. El hecho de que la historia se sitúe en Hawai, amplía sus posibilidades visuales y culturales, lo que ayuda mucho dado lo convencional de la historia básica. El diseño de personajes es la creatividad a tope también. Stitch, en particular, con su simpleza y versatilidad, es irresistible. Ahora aprecio mucho más mi muñeco de peluche.

(Nota: al leer sobre la película, descubrí que la niña que da voz a Lilo, Daveigh Chase, es la misma que hizo de Samara en The Ring (2002)… Quién lo dijera.)

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L'Appartement

L'Appartement

Director
Gilles Mimouni
Year
1996
Rating
3.5 stars
Reviewed by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Thursday, April 08, 2010

L’appartement es una historia genuinamente extraña, contada de manera inusual, pero cuya presentación no parece diseñada para llamar la atención o para diferenciarse del resto, sino como un proyecto de entretenimiento que resulta exitoso. Justamente ahí radica su triunfo: en que su extraordinaria estructura exista como un experimento creativo y no como un ejercicio mercadotécnico. De hecho, creería que la presentación ahuyentó más de lo que atrajo, pero eso tendría que estudiarlo. La película se rehizo en Hollywood años después, con el título de Wicker Park (2004), y aunque consiguió sorprender a quienes la vieron sin conocer la versión original, resultó decepcionante en comparación con ésta, y en general.

El guión del director de la original presenta un simple romance truncado por razones misteriosas, y la obsesión que persigue a uno de sus protagonistas, Max (Vincent Cassel), en su incomprensión de lo sucedido. Conocemos a Max en un momento en que, poco antes de casarse con otra mujer, se ve obligado a cancelar de último momento un viaje de negocios para seguir el rastro de su amada, Lisa (Monica Bellucci), a quien no ha visto desde que desapareció con menos aviso que el de Ilsa en Casablanca (1942), y cuya voz creyó escuchar en un restaurante.

A la vez que vemos cómo Max es capaz de engañar a su prometida, haciéndole creer que sí se ha ido a su viaje a Japón, lo acompañamos en sus recuerdos de cómo se dieron las cosas con Lisa, y nos damos cuenta de lo extraño que fue siempre su romance, y cómo tambaleaba constantemente sobre una cuerda floja. A la vez, empezamos conocemos a otras dos personas involucradas muy de cerca: Lucien (Jean-Philippe Écoffey), amigo de él, y Alice (Romane Bohringer), amiga de ella.

La trama es protagonizada por gente solitaria. Todos lo son, de una forma u otra, ya sea porque quieren serlo, porque no hay quien quiera acercárseles, por obsesivos, por insatisfechos, por insatisfactorios, o por una combinación de dos o más de las anteriores. La encrucijada de estas personas es un evento interesante en sí mismo, porque uno de ellos no hubiera podido generar tan intrigante historia, como sucede cuando se les junta. El personaje apasionante a primera vista es el de Bellucci, por su belleza, su elusión y su misterio, pero el de su amiga, interpretada por Bohringer, repelente en cierta forma, se convierte en el más intrigante, por su irremediable tendencia a involucrarse con gente problemática y meterse en problemas… y aburrirse cuando la vida le sonríe.

La cronología del relato está desordenada y presenta revelaciones claves tanto en tiempo pasado como en la repetición de escenas desde otros puntos de vista con mayor información. Esos momentos satisfacen pero la historia estresa hasta un grado en que parece intolerable. El final, que contradice las expectativas, resulta ilógico en principio, pero muy lógico al analizarse, y satisface, por cierto, mucho más que el reciclado y suavizado que dieron a la versión hollywoodense. Las actuaciones de los cuatro protagonistas de L’Appartement son muy buenas, de entre ellas sobresale la de Bohringer, cuyo personaje es odioso. Aplausos para la edición y la producción en general. Ésta es una película diferente, y muy buena.

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Comments

Get your permanent avatar at Gravatar.com mariana v wrote at 4/8/2010 11:24:06 PM:

AMO esta pelicula!! muy bna review!

Get your permanent avatar at Gravatar.com Groucho wrote at 4/9/2010 12:52:56 AM:

Muchas gracias!!! Por el comentario y por la aportación! Qué bueno que hayamos visto las dos, nada como tener la perspectiva completa =)

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Increible revelacion de LOST

Posted by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Article date
Wednesday, April 07, 2010

Ayer se transmitió en Latinoamérica el capítulo de “LOST” titulado “Ab Aeterno”, en el cual se reveló uno de los grandes secretos de la serie, que esclarece un misterio y abre nuevas interrogantes…

¡Richard Alpert en su juventud era nada más y nada menos que el payaso Cepillín!



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