Review

Stalag 17

Stalag 17

Director
Billy Wilder
Year
1953
Rating
4 stars
Reviewed by
Gon C Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Monday, July 26, 2010

Decir grandes cosas de Billy Wilder es el segundo cliché más grande en su categoría después de decirlas sobre Alfred Hitchcock, pero da igual: Qué grande era ese cineasta austriaco, fascinante su comprensión de la cultura estadounidense, admirable su humildad para asociarse con escritores que ayudaran a la naturalidad de sus diálogos, y genial su variedad de géneros. Es quizá el director de Hollywood que más géneros exploró, de hecho, y en cada uno realizó obras maestras. Stalag 17 es la primera gran película sobre prisioneros de guerra, que no sólo es una película de guerra, sino también un drama y una comedia negra.

Basado en la obra de Broadway de Donald Bevan y Edmund Trzcinski, antiguos prisioneros de guerra, Wilder y Edwin Blum escribieron un guión que retrata lo ocurrido básicamente en un barracón, donde militares estadounidenses planean la escapatoria de dos de ellos, que son prontamente descubiertos y asesinados por los Nazis en su intento. Debido a la cuidadosa planeación del acto, los prisioneros sospechan que entre ellos hay un espía que se hace pasar por aliado y es en realidad un traidor.

El único sospechoso viable, debido a su actitud cínica y despreocupada, es el Sargento Sefton, oportunista que intenta vivir la vida con la mayor calidad posible en el campo de concentración, organiza apuestas, trafica privilegios y obtiene beneficios de sus captores. Su reacción despreocupada, aunada a sus apuestos en contra del éxito de los fugitivos, confirma las sospechas de sus compañeros, que lo desprecian y castigan al sentirse traicionados.

Sin embargo, Sefton se sabe inocente, y empieza a observar muy de cerca a sus compañeros. Interpretado por el gran William Holden, este personaje es de un cinismo exquisito, su falta de escrúpulos ilustrada en cada una de sus acciones, sin ocultar, que sepamos, sensibilidad alguna. Lo que sí tiene, sin embargo, es un gran honor, y un gran orgullo, que no le dejarán ser derrotado. Sefton es fascinante en que a pesar de ser un cautivo, no se deja vencer, no permite que se le quebrante, y sigue disfrutando de la libertad, por más mínima, y encontrándola en cada recoveco. Cuando la adversidad lo obstaculiza, lejos de sentirse derrotado, encuentra un nuevo reto y lucha no sólo por esclarecer su nombre, sino por sacar provecho de ello.

Lo sucedido es interesantísimo. De pronto, la película se convierte en un misterio donde cualquier personaje puede ser culpable. Al involucrarnos en este enigma, se nos presenta a un grupo de caracteres variados que narran diferentes eventos de la guerra que los atañe. Los intérpretes más notables son Robert Strauss y Harvey Lembeck, en papeles más o menos cómicos que realizaron desde el escenario de Broadway. También vemos a un joven Peter Graves, famoso años después por su papel de Jim Phelps en la serie televisiva de “Mission: Impossible", como el encargado de seguridad del barracón. Del otro lado, el de los Nazis, encontramos al director austriaco Otto Preminger como el atroz comandante del campo de concentración, y a Sig Ruman como el cuidador Nazi del barracón, que pese a su bando, se relaciona bien con los prisioneros.

El placer está en cada palabra y cada escena. Se intercambian diálogos interesantes, cómicos y trágicos sin discriminación. Cada que Sefton interviene, la historia avanza, pero en general se crea un retrato de ese momento histórico tan impactante, desde un punto de vista poco explorado, el de los prisioneros de guerra. El final es perfecto. La película también.

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