Review

The Karate Kid

The Karate Kid

Director
Harald Zwart
Year
2010
Rating
2.5 stars
Reviewed by
Gon C Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Thursday, July 22, 2010

Nada nunca va a competir contra la belleza del Sr. Miyagi enseñando karate a Daniel San, y cómo éste pasó de flacucho y bueno para nada a un verdadero amante de las artes marciales y de la cultura japonesa que los inspiró. Momentos como Daniel atrapando la mosca con los palillos, el Sr. Miyagi explicando por qué encerar el auto o pintar la casa son disciplinas importantes, o la gran y triunfal patada final, tanto en la práctica como en el momento crítico de la batalla climática, jamás podrán ser igualados por una versión subsiguiente.

Teniendo eso en cuenta, la nueva versión no es mala. Es la misma línea, en general, aunque actualizada y modificada en algunos aspectos: ahora la acción transcurre en China y el arte marcial que se practica es el kung fu. Que la película conserve en su título la palabra “Karate” es absolutamente absurdo e imperdonable, digno de escarnio y algo que estorba a la experiencia. No diré más al respecto.

Jaden Smith encarna al protagonista, Dre, de 12 años, que ve su vida cambiar de arriba abajo cuando su madre y él se mudan a China por el trabajo de ella. (Jocosamente, no pude sacarme de la cabeza que fue también una drástica mudanza, aunque de Filadelfia a Bel Air, la que hizo famoso al padre de la vida real del niño, Will Smith.)

Ahí, sin hablar el idioma ni conocer absolutamente nada de la cultura de su nuevo país, el niño encuentra sólo una cosa que hacer: meterse en problemas con los abusones del barrio, el líder de los cuales se encela cuando el chico nuevo platica con una linda violinista (Wenwen Han). Los niños son aprendices de kung fu y no tienen problema en acabar con Dre, quien, pese a todo, sigue acercándosele a la niña que le gustó y consiguiendo más problemas.

Las cosas llegan a un límite insoportable cuando los niños golpean sin parar a Dre, momento en que aparece un defensor inesperado: el Sr. Han, hombre de mantenimiento del edificio en que vive el norteamericano. La sorpresa es para todos menos para el público, pues el que lo interpreta es Jackie Chan. Hay que admitir que Chan hace un buen trabajo, pues al interpretar al Sr. Han, quizá preocupado por la competencia invisible de Pat Morita, el original Sr. Miyagi, se esfuerza por acentuar la atroz melancolía de su personaje, fantasmas del pasado que no lo dejan respirar.

El resto es predecible: Han acepta entrenar a Dre para combatir a los chicos, quienes lo dejan en paz a cambio de enfrentarlo en un torneo oficial de kung fu. Dre no aprende una palabra de chino, pero es capaz de dominar movimientos de kung fu que se le hubieran dificultado a Bruce Lee. Asimismo, encuentra en su proceso tiempo suficiente para acercársele a la chica que ocasionó todo, cuyos padres, eventualmente, como buenos personajes asiáticos en película norteamericana, se interponen a su relación.

Todo es fórmula y nada está fuera de lugar, lo que significa que no hay espacio para la emoción. Encuentro acaso dos elementos que rescatan al filme como entrada decente de verano: las actuaciones de los protagonistas. Chan, como ya dije, encuentra un extraño escenario para elevar su histrionismo, si bien se excede un tanto. Smith, en cambio, apantalla con su carisma y su esfuerzo físico. Auguro un gran futuro para ese joven heredero de Hollywood.

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