Review

An Education

An Education

Director
Lone Scherfig
Year
2009
Rating
3 stars
Reviewed by
Gon C Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Wednesday, April 21, 2010

Jenny (Carey Mulligan) es una mujer que ha sido programada para la excelencia académica. Su sueño implantado por su padre es ir a Oxford y convertirse en una de sus mejores estudiantes. Sus padres, Jack (Alfred Molina) y Marjorie (Cara Seymour), la cuidan como a una niña, pero es quizá ese mismo régimen el que de pronto la hace estallar de una manera disfrazada. Lo interesante de esta historia, basada en las memorias de Lynn Barber, es que la rebeldía se presenta de formas muy adversas, a veces con apariencia de lo supuestamente más correcto y adecuado, muchas veces gracias a una fuerte dosis de negación.

El suceso que cambia la vida de Jenny es su encuentro casual con David (Peter Sarsgaard), un hombre de negocios y de mundo, culto y amante de la música. Jenny se siente halagada por el interés que él le demuestra, y pronto comienzan una relación, en principio muy a pesar del padre de ella. Sin embargo, David, que no ha vivido tantos más años que Jenny en balde, pronto conquista a sus padres también, los deleita con sus conocimientos y su conversación, y los engaña repetidamente con el fin de conseguir permisos para llevar a Jenny a cenas, conciertos, e incluso a París. En principio, todo parece muy inocente, pero esa serie de engaños provocan irremediablemente una oscura sospecha. Desde un principio, y cada vez más, Jenny debe decidir entre su ética y su apasionamiento.

El proceso da buen espacio a Carey Mulligan para demostrar que su carrera tiene futuro, y lo hace de maravilla. Sarsgaard, en cambio, está tan dormido como en la mayoría de sus películas. Las escenas que comparten son en parte emocionantes y en parte aterradoras, pero ninguna de las dos cosas en extremo. En general, su interacción se disfruta.

El tema burdo del guión de Nick Hornby es la elección entre una vida “correcta”, según paradigmas sociales y familiares, y una vida glamorosa pero “incorrecta” desde el mismo punto de vista. Las razones para irse por el segundo camino son los cuestionamientos de lo bien fundamentado que está el primero. El tema profundo tiene que ver con represión, falta de opciones y de libertad de elección, y sobre todo negación. Existe negación en todos los niveles y su ilustración hace que la actuación de Alfred Molina sea la mejor de la película. Es un placer y a la vez un horror verlo transformarse ante la percepción conveniente o inconveniente de cada suceso según sus muy arraigadas creencias.

Los padres suponen que su hija ha comprendido sus razones para educarla como lo han hecho, y se complacen de observar sus excelentes resultados académicos y de conducta. Cuando el camino de ella se bifurca, toman la oportunidad de creer lo primero que les dé una alternativa de la realidad que pudiera resultarles cruda. Tras tanto tiempo de cuidar a su hija de riesgos y peligros para su porvenir, de pronto la sueltan ante uno muy grande al ser incapaces de manejar la situación, porque en realidad no han tenido la comunicación suficiente con su hija para ser autoridades válidas o conocerla lo suficiente para confiar sin reservas.

El final me desconcierta, pero esto está basado en una historia verídica, así que poco se le puede cuestionar. Sin entrar en detalles que arruinen la trama para quien no la conoce, diré que la resolución de la problemática tiene un origen incidental. Sólo una situación extrema consigue que las cosas se reacomoden de forma satisfacotria. En ese sentido, no entiendo la moraleja, o si incluso hay alguna. Es por eso que tomo el origen como el aprendizaje que debiera perpetuarse de esta experiencia. No debe ser tan difícil dar a los hijos todo lo mejor sin quitarles opciones y libertad. Debe ser factible confiar ciegamente en sus decisiones si se les ha dado siempre apertura mental, intelectual y emocional para que su perspectiva sea más amplia. Si se van por mal camino, debe podérseles preguntar y esperar una respuesta honesta, sin temores. An Education no es una gran película, pero su tema es el que más me importa en el mundo. Cuidar a los hijos es mucho más que cuidarlos. Es abrir los ojos.

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